Los Miserables, un musical de leyenda

Escrito por Arena en mayo 18th, 2011

Emocionante e intenso. Quizá estos sean los dos mejores adjetivos para definir el musical Los Miserables, que desde el pasado mes de noviembre se representa en el Teatro Lope de Vega de Madrid. Un espectáculo prácticamente redondo, y en el que nada se deja a la casualidad o a la improvisación.

Los Miserables son 3 horas de auténtica relojería suiza, en las que todos y cada uno de los elementos del espectáculo juegan un papel necesario para provocar en el público una sensación, la de emocionarse con esta historia universal.

Las modificaciones realizadas en el montaje con motivo de su 25 aniversario no suponen una barrera para aquellos que ya han disfrutado de la obra. Ligeros cambios en la escenografía que permiten aprovechar como proyecciones los dibujos del propio Victor Hugo (autor de la novela original) sobre la Francia de la época, suponen un telón de fondo de auténtico lujo.

Con un escenario calculado al milímetro, las melodías creadas por Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg vuelven a atrapar a un público entregado a las aventuras y desventuras de Jean Valjean, interpretado magníficamente por Gerónimo Rauch. La juventud del actor argentino no supone un escollo a la hora de interpretar a un personaje que envejece prácticamente 40 años en tres horas de función.

Junto a Rauch, su némesis en la historia: Javert. Ignasi Vidal se mete en la piel del “justiciero “ francés manteniendo un excelente duelo vocal con Valjean. Tampoco defrauda la interpreatación del televisivo Diges en el papel de Enjolras, ni las de los mesoneros, interpretados por Eva Diago y Enrique Ruiz del Portal (ambos componentes del elenco que representó el musical en el 92) y que bordan el lado más gamberro del libreto.

En cuanto a las sorpresas, en el lado positivo podemos encontrar al jovencísimo Guido Balzaretti, encargado de dar vida al romántico Marius, mientras que en la cara opuesta encontramos a las componentes femeninas del elenco. Lidia Fairen y Virginia Carmona (Eponine y Fantine respectivamente) dan la sensación de dejar escapar a sus personajes. Ambas tienen dos de los momentos más emotivos del libreto y no logran llegar al público al cien por cien, dejando recaer el peso del espectáculo sobre los protagonistas masculinos.

Por último, destacar la inmejorable interpretación de las partituras por parte de la orquesta. Desde la primera nota hasta la última hacen vibrar a quienes se sientan en las butacas con la intención de disfrutar del que es , ya, el musical que más años ha permanecido en cartel de manera ininterrumpida.

Casi 20 años después de su estreno en Madrid, el musical de Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg, ha vuelto para demostrar que no sólo no ha envejecido sino que las nuevas tecnologías le han otorgado una nueva dimensión convirtiéndolo en un musical de leyenda.

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